martes, 13 de abril de 2010

CONVERSANDO CON EL HERMANO


Lic. Jose Donald Ramirez
En el silencio de nuestros pensamientos, en el laberinto de nuestras ideas, que tantas conjeturas se nos vienen a la mente cuando estamos dando el ultimo adiós a un amigo, recordamos hasta los mas mínimos detalles, pero son precisamente estos pequeños detalles los que fueron forjando golpe a golpe como en un yunque la amistad que nos une a ese ser.
Eso nos paso el veintitrés de marzo, mientras observaba como los jornaleros trabajaban en cerrar la tumba de mi hermano José Martínez Romero, no podía articular palabra alguna, aunque en mi mente a gritos llamaba a Chepe, le hacia referencia a esos momentos que compartimos, eran tantas las palabras que se me agolpaban en la sien, pero era imposible físicamente que me escuchara.
Poco a poco me reponía del impacto y comprendía que Chepe Martínez, ya no podía escuchar voz alguna, pero viendo al cielo comprendí que si podía escucharme, ya que ahora el escucha la voz del corazón, la voz del alma y era precisamente lo que yo quería que su alma me escuchara, comprendía que yo también debía hablarle con el alma con el corazón y no con la mente.
Ya mas sosegado empecé a hacerle una remembranza de los momentos que junto a su compañía recordaba y que nunca se me borrarían de mi alma, mas aun recordé muchas frases y los momentos propicios en que las referías, entonces me di cuenta que estabas conversando conmigo, ya no era solo yo, éramos los dos tu recordándomelos para que no te olvide y yo asintiendo.
Ya pasados los días escribo este pequeño tributo para que mas amigos que compartimos conversen contigo y sepan que continuamos estando unidos por nuestra fe, por nuestro amor, por el cariño y el respeto que nos profesamos, es tan así, que aun escribiendo este editorial, pienso que es un conversatorio de tu persona para otros amigos invitándoles a charlar.

Adios Amigo


Lic. Jose Donald Ramirez
La alegría de una nueva vida al seno familiar es algo no comparable, la tristeza de la partida de un amigo también es un hecho incomparable, incomparable para las personas que le aman, que le aprecian.
Este es el hecho de la partida del Comisionado JOSE SALVADOR MARTINEZ ROMERO, que partió dejando una gran cantidad de amigos, hermanos, compañeros, al final todos le apreciaban, le respetaban, por ese su don de ser humano, nadie absolutamente nadie esperaba su partida, pero el señor así lo decidió, y Chepe para los amigos se marcho, dejando tras de si una historia que se inicia a partir de hoy.
El granadino que vivió por el centro destilatorio, trabajando duramente para ganarse el sustento como soldador (mecánica de banco) que se enamoro de la lucha revolucionaria, fundador de la policía sandinista hoy policía nacional, que aun con la responsabilidad acuesta de la labor policial inicio sus estudios de derecho en la ciudad de León, donde llego a ser jefe de Auxilio Judicial de Policía.
Quien no recuerda al Chepe Martínez, que por un billete de diez córdobas, logra la captura de un asesino de policía o el caso del metanol, mas reciente el secuestro en León, como decía Pedro Aguilar, lento y despacito, así era José Martínez.
Y que decir de su apoyo al deporte, fundo el equipo Policía Distrito II junto al comisionado Marvin Ordoñez, el oficial Roberto García y el Lic. José Donald Ramírez, el cual llegara a ser campeón de las ligas Eugenio Lacayo, Monseñor Lezcano, mas aun participar en un campeonato departamental de la ciudad capital, luego incursiona en el softball, siendo el precursor del equipo Policía-Casa Cross y Fundación Monseñor Lezcano. Policía, obteniendo varios campeonatos y sub campeonato en la liga del IND, al inicio de su estadía en León, todavía mantenía el equipo activo, lanzador de softball en lanzamiento rápido de primera división y en lanzamiento modificado, quien no recuerda un memorable juego que le lanzara al equipo FORMUNICA.
Lo encontramos también apoyando el motociclismo, en particular en la ciudad de León, incluso un día antes de su deceso estaba programada una carrera en la ciudad metropolitana, fue un artífice de nuestra fundación.
Este es el José Martínez, que nunca dejara de existir en nuestros corazones, mas aun alcanza estaturas inimaginables por ese espíritu, desprendido de todo por y para sus amigos, a los cuales peleaba por compartir con ellos esos momentos que su labor le permitía.
Por esto y todo lo que no podemos decir JOSE MARTINEZ continúa junto a nosotros y junto a esta su revista.