jueves, 11 de noviembre de 2010


Lic. JOSE DONALD RAMIREZ

Hemos recibido muchos correos y llamadas acerca del cobro que efectúan peloteros por jugar, la mayoría por no decir todos están de acuerdo en que hemos desvirtuado el deporte, refiriéndonos al beisbol y softball, pero el problema no es solo con los peloteros, mas bien es con los dirigentes de estos deportes ya que estos mismos dirigentes son los que propician dicha acción, como es posible ver que para que una representación de la ciudad capital nos represente sea por factor económico, por pago por jugar en tal o cual campeonato.

Como es posible esto cuando existen un sinnúmero de peloteros que con dignidad están dispuestos a representar a sus ciudades sin cobro alguno, los que hemos viajado a campeonatos nacionales sabemos que van delegaciones sin un solo córdoba, sin transporte y sin combustible, pero con gran amor por dar todo en el terreno, con bates que desde hace años no se usan en la ciudad capital, mas sin embargo con estos pegan semejantes batazos.

Pero no es posible que dirigentes, activistas, patrocinadores nos lamentemos de los cobros exorbitantes de los peloteros por jugar, cuando en la realidad son ellos los que propiciamos este actuar.

Hacemos esta reflexión ya que son las organizaciones deportivas, las asociaciones departamentales, las que deben de actuar en función de que cuando se represente a ciudad alguna, sea representada por deportistas con principios con orgullo y no sean estas las que propicien a los mercenarios deportivos, mucho menos que a algunas categorías se les de privilegios y a otras categorías de estas mismas disciplinas deportivas no se les de los mismos beneficios, lo cual es una irresponsabilidad y deberán ser castigado estos dirigentes por su actuar contrario a los principios de sus organizaciones.

Muchas veces veo que diferente patrocinador doblega a asociación alguna por el factor dinero, como es posible esto, entonces los directivos de estas instituciones deportivas deberían renunciar a sus cargos por vergüenza, ya que ese no es el fin para el que fueron elegidos, su deber es velar por todos los deportistas bajo su alero, independientemente de quien o quienes son.

Pero luego no digamos “pensemos en la ciudad”, que es el argumento esgrimido cuando no se tiene la capacidad de cumplir con sus funciones, independientemente de los resultados, si lo iniciado esta viciado, lo concluido aun con éxito, esta contaminado, ya que no se cumplió con los procedimientos correctos, esto es nada mas que una reflexión para dirigentes, que diariamente se vean al espejo y se digan si son dignos o no, o si hasta el momento han actuado con dignidad y nobleza en la responsabilidad encomendada.

Sabedores que a todos no les podemos dar respuestas favorables, pero démonos a nosotros mismos y a los que nos seguirán un ejemplo de actuar en base a la confianza depositada en nosotros, de esta manera luego de entregar el cargo, con gran satisfacción podremos andar con la frente en alto en todos los campos de juego.