
Lic. JOSE DONALD RAMIREZ
Cuando escuchamos hablar de navidad y ya nuestras cabezas tiñen de blanco o son el reflejo de la escases de cabello y exuberancia de años a cuestas, es imposible que no venga a nuestro ser la nostalgia de la infancia y juventud que lejana para nosotros y cercana a nuestra descendencia esta.
Recuerdo de nuestros padres, que con gran cariño y sacrificios trataron de hacer más encantador esas fechas, memorables indudablemente para nuestros corazones ya fatigados.
Hoy nos corresponde imitarles, en medio de las calamidades que afrontamos, jamás vamos a dudar en hacer nuestro mejor esfuerzo para que estos días que marca nuestro calendario sean de alegría, de dicha y de emociones todas nuevas para nuestros hijos, esposas, hermanos, amigos e inclusive para nuestros padres, quienes tenemos la dicha de tenerlos.
Aun con los compromisos económicos de los cuales nunca dejamos de tenerlos, pero viendo a los ojos a nuestro hijos, sabemos que una sonrisa, una alegría de estos, es mas que suficiente para pagar con creces un año de deudas, llenas están las calles de publicidad que pregona la paz, la amistad, el amor aunado a adquirir bienes materiales que son indispensable factor de felicidad en esta nuestra nueva sociedad.
Recuerdo la calle colon para 1972, yendo en un taxi, no concebía mas fiesta navideña que estar junto a mi madre, pues era hijo único, mientras observaba a las personas comprar licores, hielo, refrescos, para disfrutar de la mejor manera o de la única manera que sabrían disfrutar.
Hoy pasados los años, me pregunto, cuantas veces disfrute de esta forma de la cual no entendía y en su momento la censure, ya torpe mis pasos he comprendido que el verdadero espíritu navideño lo disfrute de niño, por cuanto independientemente de mi situación económica, es mi responsabilidad hacer de esta navidad, la navidad de mayor felicidad para mis hijos, esposas, hermanos, amigos e inclusive para mis padres que aun los tengo con vida y decirles que la mejor navidad y regalo para estas fechas es tenernos todos con bien, ya que a medida que el tiempo ha corroído mi cuerpo, ha fortalecido mi alma con el gran amor que me hace profesar a mis seres amados y a mis congéneres, feliz navidad y que el señor este en nuestras casas en esta navidad.
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